luni

Antología pornográfica

Una joyita que transcribo del libro "Borges" de Bioy Casares, para la Antología pornográfica transmitida por Borges, de parte de Alejandro Sirio:


La señora de Pérez y sus hijas
comunican al público y al clero
que han abierto un taller de chupar pijas
en la calle Santiago del Estero

vineri

En caso de (o el fascinante mundo de los tóxicos)

.contacto con la piel o los ojos o la piel de los ojos, lavar con abundante agua.
.ingestión accidental, beber abundante agua.
.ingestión intencional, morirse (mucha suerte!)

sâmbătă

Y hablaba sin saber.
Y hablaba bien.


Sí,
si la voz aparece,
si la poesía al fin...
de-a-poco
reverdece?
Ya veremos, pero guarda!
que mientras tanto,
forrado en profiláctica medida,
en la lengua seca enmudecida
quizás deba inyectarme la palabra.


Será llegar el día que el ojo al fin explote
O se meta adentro de la cuenca,
O quizás el pito hoy se me brote?

para volver como lombriz enhiesta y viva,
feliz
a restañar la disputita que me ocupa
el corazón,
como diciendo:

“te comunico que he regresado”

para agregar de inmediato:
“pues he sido a mi vez abandonada
por alguien más miserable que tú,
amor mío”

Y sé que rimo,
Pero aclaro que no soy tan cretino
Cuando se yergue majestuoso el pito mío.


Mal se comprende,
es de la palabra y su licencia,
su excelencia llana,
la putez de su desusada sada
o el simiente infausto del hombre libre
un dolor testicular,
un galpón con arañas,
el paraíso
y sus pavadas,
una ciencia con sus cuitas abrojadas

todo el guiso,
cabe en el huevo de un erizo.

duminică

Rompimiento

Si me dejas si te dejo, no voy a devolverte
Mi posición más preferida
Entronizado en posesión del culo de rodillas

Una vez conocí los efluvios
Los que llaman amores algunas
De una chica, la uniteta
Como el Vesubio, era
De una teta. O al revés, tetuna.

El amor tuyo, me lo quedé un ratito
Era suyo y redondito, amor pues
Binalgo afecto e infinito y mío
Entre una ausencia y un vacío,
Todo bien,

Que así le dije:

Es mío, ratifico, de parte a parte,
de lado a lado rectifico
Departe alado
De lado...

Y continué:

Aparte, e’cir,
Es mío mientras lo digo, y no interesa
Si parece que me sumo en la gracia
O la historieta que les habla de una teta,
Porque cuelga la congoja, parte
Y al lado de un hilito, llora.

y aún seca, rezuma, como aquella suma, guacha, teta reseca

Comendador de la chancleta,
Marqués de la chacota,
En posesión del culo abandonado hecho pelota
de una pasión rota,
Me nombro amante de la sola
De la siempre teta que pende indemne como una nalga o la
Colgante gracia divertida y acongoja
O al revés, el llanto y la moja
Pendula la hoja empapada del arte
De helado, amor, redondo mito
y recondo
y infinito

y después partí.

marţi


joi

Si lo que te calienta no es sino mi letra, Hada Helena

e'decir, cazáte ésta,

volupctuoso, evocando o quién sabe con cierta malaculpa errónea, delectable la sed en el placer que siempre vuelve sin querer, deletéreo, todo sensual, y se apaga como una gema sin destino, sucia. Un hombre, un desteño, o lo llaman vida, equívoco o. Conforme pasan el tiempo con la pulpa de los años, al galope siente ooye el hombre nuestro un coro de latidos, una arteria animosa, tapizado el pulso casi eufórico. Pero no para. No el tiempo, no la pulpa, no los años. O se detiene todo lo antedicho, lo propenso, lo optimismico neptúneo o el mar. No el mar, nuestro hombre. Así él, como algunos ven vacilar en su momento, caer lo que tiene de sí y de frágil, lo yo de adentro; o, lo él quizás. En cambio, de adentro, él bien, porque no lo escombran los asuntos de mucho titubeo, asuntos que son cuestiones del aburrimiento y del demasiado apego a presunciones y a necesarios que ocurren por doquier, al menos para el gran común de los mortales. Equívoco de lo evoco; otros autores lo llaman esquivo, desdeñosamente no atienden o aborrecen de la palabra y sus vericuetos, la palabra en su laberinto, la palabra enquistada en el hombre. Le temen.
Pero él se dirige como el humilde, con modestia doblemente rica, de todo y de vanidad. Insuave, una marca de lo desapacible, del sentido o del sufrido consumismo, que se enfada o si no gusta así, que se suscita en ira, la del dueño de la marca, la de quien la debe interpretar y en fin, ejecutarla. En el agravante suponer, el hombre, nuestro o uno, voltea pues eso hace, aún si alejamos el voltear y el mismo pues nos resulta enojoso, apropiar y retomar, enriqueciendo siempre la manera, nos guía en cada acción y evita o dignifica el cumplimiento de la expresión, pobre ya de tan pauperizada. Es para decir, no se da vuelta, ni lo hace ya que gira buscando aquello que le había llamado la atención. Y es agigantar sinsentido el figurado agujero, meter el dedo en el hoyo de la llaga ardiente, también una pulpa revuelta y disformada por los años. Cabría nombrarla papa, o nombrar la papa o devorarla antes de irnos por las ramas, cuando en realidad el interés estaba puesto en el nuevo frente que asoma ante el hombre. Y dejar atrás el adelante, que nos ahoga en el futuro, su sola mención devana o a la inversa se bate en retahila, de sucesos que no fueron, ni serán. Un hombre o yo mismo, escribe perfectamente sin escatimar en absoluto, no se guarda lo que de todos modos va a perder, o sus defectos que boquean, un pez desfallece y no fue un segundo, fue menos, su futuro de pez, y antes nada. Solo el incierto llegar del porvenir indefectible le define y dirime además las diferencias y esencias, le acomoda un vocablo casi justo, como el deber de yo mismo o un hombre que escribe, es decir, inventa y clasifica. El mundo.

Cagáte de la risa...
el mundo oh bola universal.

Catastro Catastrófico o Las callecitas de Lomas tienen ese nosequé...

(nota trabscrista de revista Humor - octubre 1983)

"La que divide Adrogué del vecino partido de Lomas de Zamora es ciertamente curiosa. No he podido averiguar cómo se llama, pero entre Segurola, Warnes, Divisoria y 30 de setiembre está la cosa. Parece que cada vecino elige el nombre que le cae más simpático. Sin embargo, la parte más divertida está en la numeración.
Tenía la impresión de que no había comparación con ninguna otra y eso me decidió a recorrerla a pie en sus treinta y tantas cuadras. Creo que ni Champollion, que tradujo los jeroglíficos egipcios, podría solucionar el intríngulis que representa la vereda correspondiente al partido mencionado.
Decidí comenzar desde las vías del F.C.R. en dirección a la Av. H. Yrigoyen y posteriormente desde aquel mismo lugar en dirección a José Mármol. Después de haber hecho la experiencia se me dio por pensar en carteros, repartidores, cobradores y sus blasfemias. En realidad, de los últimos nombrados, no tiene importancia que se extravíen.
Lo que he podido observar a grandes rasgos es que la mitad de las casas no tienen número; que en parte sólo hay media calzada de asfalto; que se ven pocas cuadras totalmente asfaltadas y que la mayor proporción es de tierra. No tener número es más bien una ventaja. Juzguen ustedes.
Comparo la numeración de las dos veredas y la relaciono con un actor no hace mucho desaparecido: el bizco Marty Feldman. Mientras la de Alte. Brown va de Oeste a Este, la otra marcha el revés. Por esa razón, al iniciar el paseo en el n°11, pese a no ser la cuadra en que nace, veo que en la vereda de enfrente ya están por el mil y pico. Recorramos únicamente Lomas de Zamora.
Dijimos que el primer número era el 11. La casa contigua tenía el 45 y luego en orden normal hasta la esquina. Cruzamos la bocacalle. ¡Oh sorpresa! La segunda comienza con el 400, sigue con 460 y decrece: 450, 430, llegando a Riego Núñez con una serie del 300; pero pasando Alvarado vuelve a ascender, gracias a Dios. Ya estamos nuevamente en los 400 y en la cuadra siguiente los del 500. Estábamos creyendo en una normalización cuando volvemos a otra serie del 300. Pese a eso, en la mitad de la cuadra hay un 250 grandote y una señora barriendo la vereda. Nos cuenta: 'mi apellido es Broli y se da la desgraciada circunstancia de que en otro 250, a varias cuadras, vive una familia Brolis. Las confusiones son interminables.'
Ya en la próxima estaremos a tres cuadras de la Av. H. Yrigoyen. Cruzamos. ¡Qué veo! Otra vez 372, 370 y 369. La llegada a la cuadra correspondiente a la Avenida es triunfal. Hay cuatro chapas: 1029, 90, 1037 y 53.
Nos vamos un poco mareados pero decidimos hacer la segunda parte. Regresamos al punto de partida. Nos tocan cuatro cuadras hasta llegar a la Av. Espora. En la primera de ellas los números llevan este orden: 172, 76, 80 y 218. Este último corresponde a la casa de un amigo. Tratar de ubicarla me inspiró esta nota.
Segunda cuadra. Pertenece totalmente al partido de Alte. Brown pues por el problema creado por las vías, Lomas no tiene calle. Veamos la numeración: 1655, 1653, otra vez 1653 y 498. La tercera se muestra muy independiente: 117 y 160. Sólo estas dos casas tienen número. En la cuarta volvemos a encontrar una vez más la numeración del 300, pero no va a ser la última. De vez en cuando las casas tienen repetido el mismo número como el 362, y a veces retroceden un poco porque después del 396 viene el 380. De más está decir que los pares se encuentran perfectamente cómodos junto a los impares en esta singular vereda de Lomas de Zamora.
Cruzamos la avenida. Aquí parece que comenzaron otra vez desde el principio: 15, 27, pero no dura mucho tanta regularidad porque a continuación aparece el 242 seguido del 360, 366, otra vez 366 y 376 en la misma cuadra. Me parece que es la sexta vez que descubrimos numeración que corresponde al 300. Vamos a ver la siguiente. Bastante bien el primer número: 432, pero ya el que sigue es 558 y sigue correctamente hasta la esquina. Cruzamos la bocacalle: es Mechongué o Alcorta. Los carteles son dos. ¿Qué pasa? ¡Para atrás otra vez! Ahora comienza en 215 y termina la cuadra en 235. Veamos la cuadra siguiente cruzando Hipódromo: ¡por séptima vez numeración correspondiente al 300! Atravesamos Arroyito; comienza bien: 419, pero sigue con 412 y aumenta otra vez: 445. Veamos la próxima entre Garay y Albarracín: ¡otra vez el 300! Así es: 322, pero la casa que sigue tiene el 237 y la de al lado 527.
Ya cansados de caminar haremos tres últimas cuadras. La primera muy aliviada: ni un solo número. Al atravesar la esquina calculo que estamos al 600. Me equivoqué: es el 900 y muy correcta la numeración de la cuadra. Pero no nos entusiasmemos. En la última baja un poco por no variar: 886, 890, y para compensar tanta corrección, sigue con 1050.
Es una lástima que se haya muerto Ripley. Si así no fuera lo invitaríamos a conocer esta verdadera joya entre numeraciones de calles del mundo, muy digna de figurar en un puesto destacado entre sus "Créase o no"."