Pulposamente tuyo
En el beso furtivo, en el alarde
Escandaloso de un mordisco
Que boca y besa toda boca,
Se fue mi aliento, un vendaval
Del pecho;
Y dije de la lengua suelta
Que al nombrarla (lengua), te la daba
Bien encima, por debajo y además
Con ademán florido, de macho
Desparpajo;
Al iris de tu claro espejo ví
Llorar caliente, gotas de sonrisas
Felices de una sed de sedes,
Que se escurre entre las pieles
Y a sorbitos: va y se bebe;
Costaba dar con él, tardé en hallar
El verbo justo, que retinte,
Que rime con engarce y rigidice
Henchido, crespo por un tiempo
Amancebado dure;
Tules luego, vos amada,
Como sedas de carnales tientos,
Remoja suave la humedad, el pliegue terso,
Dulces cuerpos
Que dilatan, bruñen sexos.